REMUEVE LOS CALLOS FÁCILMENTE DESDE TU HOGAR

Cuando éramos niños nos enseñaron que mostrar la lengua es de mala educación. Ahora que somos grandes, nos abstenemos de mostrarla en público, porque no queda bien. Sin embargo, puedes colocarte frente a un espejo y observar cómo es su aspecto para determinar muchas cuestiones. ¿Sabías que existen señales de salud o enfermedad en la lengua? ¡

Nuestra piel al hacer fricción con otro material por un tiempo prolongado comienza a formar una capa gruesa, amarillenta y seca, es esto lo que conocemos como callos y pueden salir en las manos tanto como en los pies.

A corto plazo las callosidades pueden no causar mucho efecto, pero con el tiempo estos se pueden volver dolorosos y su tratamiento puede ser más complicado.

Existen centros estéticos y demás lugares donde hacen tratamientos y remueven este problema, sin embargo, hay maneras de remover los callos por nuestra cuenta y sin tener que salir de nuestra casa.

EFECTIVOS REMEDIOS CASEROS CONTRA LOS CALLOS

Tan sencillo como un baño de pies con agua tibia, vinagre, bicarbonato de sodio y sal, es uno de los tratamientos que podemos implementar para deshacernos de los molestos callos. Solo debemos introducir los pies en un recipiente, donde tengamos mezclados los componentes que anteriormente señalamos, durante 15 minutos, al retirarlos aplicamos aceite de oliva y masajeamos un poco, luego nos colocamos unas medias, dejamos que actúe toda la noche y finalmente por la mañana limpiamos nuestros pies con agua tibia y listo.

Otra alternativa es hacernos masajes frotando nuestros pies con aceite de coco y leche entera. Para la preparación de este tratamiento debemos añadir 10 cucharadas de aceite de coco a medio vaso de leche en polvo, mezclamos bien y esta pasta la frotamos por la zona afectada. Debemos dejar que actúe  por 30 minutos, luego la retiramos y ponemos a reposar los pies en un envase con agua tibia y sal por 15 minutos.

Estos tratamientos los podemos aplicar cuantas veces queramos a la semana hasta tener los pies –o manos– suaves y libres de callosidades, ya que son procedimientos totalmente naturales y sin efectos adversos. Ambos se pueden alternar y combinar, además es bien recomendable que sean aplicados en la noche antes de dormir, puesto que es cuando le damos descanso a las zonas afectadas.

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